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REVISTA DE INGENIERÍA 45 / Enero-Junio 2017

68 los presupuestos a invertir se deberán hacer entre el municipio y el Instituto Nacional de Vías en coordinación con el Ministerio de Transporte. Para el particular la posibilidad de mejorar el mecanismo de priorización para mitigar externalidades negativas es la priorización mediante un documento CONPES cada cierto periodo (podría ser anual, o cada vez que se disponga de nuevos recursos), con base en la matriz del CONPES 3857 de 2016 (Ver tabla 1) y las demás variables que el documento considere a lugar. 3. Convenios con los municipios, que tendrían dos contrataciones derivadas: a) El municipio tendrá la obligación de contratar por licitación bajo Pliegos de Condiciones Estándar un contrato de obra pública derivado del Convenio. Así mismo, la no observancia de este requisito daría lugar a la terminación anticipada del convenio. El contrato de obra pública deberá contemplar la posibilidad de admitir parcialmente la participación comunitaria y de las instituciones en la ejecución de la obra. Así mismo, el contratista, como estrategia de capacitación a las comunidades, deberá dictar talleres teórico-prácticos de actividades que puedan interesarles, como preparación de mezclas de concreto, carpintería, soldadura, entre otras. b) Un convenio con las respectivas Juntas de Acción Comunales para la participación comunitaria en el mantenimiento rutinario, y la posibilidad de participar, con mano de obra o donativos en especie, en la ejecución del contrato de obra pública señalado en el punto anterior. Esta participación tendría, por supuesto, una compensación. El municipio debe, por su parte, desarrollar la figura del 'Administrador Vial' que aplica el INVIAS en las vías nacionales (quienes mantienen actualizada la información de la vía, atienden accidentes y apoyan la supervisión del mantenimiento rutinario). Esta actividad ayudaría a consolidar la información a nivel nacional y mejorar los procesos de gestión vial de la red terciaria. Las obras que se ejecuten, derivadas de estos convenios, solo podrán corresponder a obras durables en concreto. 4. Transferencia del conocimiento y vigilancia: A partir de la promulgación de la Ley 105 de 1993 se descentralizó la responsabilidad de la atención de las vías rurales, la cual quedó, en su inmensa mayoría, a cargo de los municipios, que presentaban y han presentado sistemáticamente falencias en su capacidad técnica, administrativa y financiera, por lo tanto, uno de los componentes importantes en el desarrollo actual de las vías terciarias es la transferencia de recursos conocimiento. El Invías contrata la interventoría, esta tendrá la obligación de capacitar “Cívicos Guardavías” y tendrá un rubro para apoyar a la Veeduría Técnica Comunitaria, debidamente constituida ante la Personería del Municipio. De gestión técnica La intervención física en las vías terciarias se está planteando en los siguientes niveles: 3. Aplicación nuevas tecnologías 2. Mantenimiento periódico y construcción de obras de contención, drenaje y placa huella 1. Mantenimiento rutinario con participación comunitaria El mantenimiento rutinario consiste en la contratación de rocería, limpieza, bacheo, conformación de calzada y cunetas, directamente con la comunidad campesina mediante esquema de contratación flexible. Un jornal a la semana, con supervisión de las Alcaldías y un comité cívico como veeduría. Apoyo técnico por parte de las direcciones territoriales del INVIAS. Este tipo de mantenimiento es la base de la gestión vial. La participación comunitaria fomenta el compromiso de la ciudadanía con los bienes de uso público y permite el surgimiento de liderazgos positivos en el campo, así como la transferencia directa de recursos y la generación de oportunidades. Esto se encuentra en concordancia con antecedentes exitosos de intervención. En el año 1984 el Ministerio de Obras Públicas y Transporte, creó las Microempresas Asociativas con el propósito de apoyar el mantenimiento rutinario de las carreteras nacionales1. En 1994, con algunas modificaciones, el 1  El Programa fue establecido a partir de los resultados del proyecto “Pico y Pala” del Programa de Caminos Vecinales, creado en la década de los 70 por el Ministerio de Obras Públicas y Transporte. Ernesto Correa Valderrama | Revista de Ingeniería, nº 45, 2017, pp. 64-71


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