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REVISTA DE INGENIERÍA 45 / Enero-Junio 2017

30 Sobre las llamadas innovaciones tecnológicas Con el interés que ha tomado la red terciaria dentro de los programas de desarrollo de la infraestructura en el país y de las acciones previstas para atender el posconflicto, los tratamientos superficiales, abandonados prácticamente en Colombia por una insólita decisión ministerial hace cerca de10 años, vuelven a cobrar vigencia (Campagnoli, 2007). Estas técnicas se han venido llamando innovaciones a pesar de que, en el país, estaban incluidas en las especificaciones que publicó en 1940 el entonces Ministerio de Obras Públicas – MOP y que en 1938 se registraban carreteras nacionales pavimentadas con tratamientos superficiales, (Sánchez, 1993). La división de Ingeniería de Materiales, también de este ministerio, publicó en 1969 un manual sobre tratamientos superficiales y el Distrito 4 del MOP, encargado de la conservación de las vías del Departamento de Boyacá, compartió en la primera reunión regional de Distritos organizada por la Dirección General de Conservación, las experiencias capitalizadas entre 1969 y 1972 en la ejecución de carpetas asfálticas por el sistema de riegos. También en esa época se contaba ya con experiencias en el uso de materiales no estándar (escorias) para la construcción de bases. Otros materiales que se vienen considerando como innovadores son los asfaltos naturales, lo que resulta alejado de la realidad. Si se mira el libro CAMINOS, Breve historia, Anécdotas y Datos estadísticos, su autor, el Ingeniero Fernando Sánchez Sabogal, cita que los primeros pavimentos en Bogotá a finales del siglo XIX se hicieron con asfalto natural de Pesca, yacimiento ubicado en el departamento de Boyacá, (Sánchez, 1993). Otra referencia al respecto de la aplicación de los asfaltos naturales en la pavimentación de carreteras, se encuentra en el boletín de Minas de agosto de 1954, donde se presenta un informe de Silvano Uribe, elaborado en 1941, titulado, Asfalto Natural. Su posible aprovechamiento. También, un ejemplo más reciente, es el estudio de caracterización de la asfaltita de la cantera San Venancio para su aplicación en la carretera Puerto Rico – San Vicente del Caguán, elaborado en 1986 para el entonces Fondo Vial Nacional del Ministerio de Obras Públicas y Transporte por la empresa INCOL ltda. Tal como esta, se encuentran muchas otras experiencias relacionadas con el estudio y evaluación de yacimientos de asfaltos naturales y con su aplicación en diferentes regiones del país. Posiblemente, cuando se consideren pavimentos porosos para la captación y tratamiento de aguas, pavimentos para la generación de energía o, para no ser tan ambiciosos, el empleo de mezclas tibias o de RAP aprovechado en su máxima capacidad como concreto asfáltico, se podría estar hablando de verdaderas innovaciones en métodos y materiales para pavimentación en las vías de la red terciaria. Sobre las necesidades de rasantes y drenajes adecuados Se quiere insistir en dos aspectos que resultan evidentes desde la técnica que, sumados a otros factores, darán lugar a un buen desempeño de las vías, maximizando las inversiones, aun cuando atiendan BVT. Ellos son el nivel de rasante y el drenaje. “Un trazado razonable, un buen drenaje y una superficie de rodamiento estable que permitan un tránsito seguro durante todas las épocas del año, son las primeras condiciones a obtener en un camino” Ministerio de Obras Públicas de la República de Colombia, Normas de Trazado (1955). Mientras no se atiendan estos aspectos, cualquier esfuerzo por rescatar el patrimonio vial de la red terciaria, mediante técnicas “innovadoras” de estabilización de suelos y superficies selladas, será infructuoso. Sobre la necesidad de conservación Finalmente, no se debe perder de vista la necesidad urgente de implementar políticas y acciones encaminadas para la conservación de los caminos intervenidos, de forma que se genere una verdadera cultura al respecto dentro de las autoridades municipales, departamentales y nacionales que tienen a su cargo redes viales de BVT. Solo así se verán justificadas las inversiones. Quizás, este fue un punto que no fue cubierto en el CONPES 3857, pues no se trata de solo mejorar, reconstruir o rehabilitar la red terciaria sino, también, de conservarla una vez que haya sido intervenida. Sandra Campagnoli | Revista de Ingeniería, nº 45, 2017, pp. 22-31


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