Historia de la revista

En 1991, siendo Decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de los Andes Alberto Sarria Molina y Vicedecano José Rafael Toro, se creó la Revista de Ingeniería, cuyo primer número fue publicado en el mes de julio.

En la década de los 90, en Colombia comenzaban a formarse los primeros grupos de investigación avalados por el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación, Colciencias, a los cuales se le asignó importantes proyectos de investigación. Lo anterior, hizo que profesores e investigadores de estos grupos se vieran en la necesidad de escribir y publicar acerca de sus trabajos. En este contexto, era indispensable contar con órganos de difusión de la literatura científica en el área de ingeniería.

Con anterioridad a esta década, la Universidad de los Andes no contaba con publicaciones periódicas; incluso, su hemeroteca era aún incipiente.

La Revista de Ingeniería, en sus inicios, tenía un carácter mixto: divulgativo y técnico. Se podían encontrar publicados artículos meramente de opinión y otros más técnicos de investigación en sus cuatro secciones. La primera, Investigación, tenía como objetivo: divulgar el trabajo de investigación y desarrollo que se haga en esta Facultad y otras Facultades de Ingeniería del país y aumentar los mecanismos de comunicación de la comunidad científico-tecnológica en el país. La segunda, Opinión, se proponía ser: un espacio abierto a la discusión de temas importantes en la vida de la Ingeniería Colombiana, su práctica y su docencia. Resúmenes de Investigación e Información, tercera y cuarta secciones, divulgaban los trabajos e investigaciones de los diferentes Departamentos, las novedades editoriales de la Facultad y los cursos que se ofrecían. Así pues, la revista se dirigía a un público amplio de ingenieros ya que su propósito inicial no era dirigirse a especialistas de un ámbito del conocimiento.

Durante los primeros años de la Revista de Ingeniería, el trabajo editorial fue solitario. José Rafael Toro, llamado en ese entonces Coordinador Editorial, realizaba todas las labores de un editor e incluso, muchas veces, las de evaluador. Contaba sólo con el apoyo de Stella Sánchez, responsable del diseño de las portadas y de su diagramación interna. Cabe recordar que desde su primer número, la Revista de Ingeniería tenía un Comité Editorial conformado por profesores de todos los departamentos de la Facultad de Ingeniería, no obstante, sus miembros no tenían mayor injerencia en el trabajo editorial que requería esta nueva publicación.

Tras su creación, el mayor interés del editor de laRevista de Ingeniería y de la Facultad de Ingeniería giraba en torno impedir su desaparición, como solía ocurrir con las revistas que buscaban su autosostenibilidad a toda costa o como aquéllas que perdían el impulso tras la publicación de sus primeros números. Al tener clara la necesidad de contar con un mecanismo de comunicación que tuviera permanencia, fue la misma Facultad quien se comprometió a sostenerla económicamente y mantenerla en el tiempo.

Con el retiro de José Rafael Toro de su cargo como Vicedecano en 1994, el cargo de “Coordinador Editorial” de la Revista de Ingeniería quedó vacante. Alberto Sarria Molina asumió el reto de darle continuidad a esta publicación, ya que ―como Decano de la Facultad de Ingeniería (función que cumplió hasta 1997)― conocía la historia y la situación de la revista; además, había sido un asiduo colaborador en sus primeros años, como autor, como revisor y como intermediario para recaudar artículos.

La situación de este segundo editor no fue muy distinta a la del primero: pedía personalmente artículos, notas de prensa, resúmenes de investigación y evaluaciones. Además de esta labor, debía incluso hacerle corrección ortográfica a todo aquello que se imprimiría, revisar con lupa la diagramación de la revista y encargase de las primeras suscripciones. Sarria contaba con la colaboración de Luisa Fernanda Lesmes, secretaria general de la Facultad, quien hasta 1996 se encargó de la parte operacional de la revista, mientras se responsabilizaba de la parte financiera de la Facultad de Ingeniería. A partir de 1996, Rosmary Castro, la secretaria del Centro de Innovación y Desarrollo Tecnológico – CITEC, fue la encargada de esta labor operativa, no porque fuera parte de su trabajo sino porque le tomó especial cariño a la revista y deseaba ayudar al profesor Sarria.

El mayor esfuerzo de esta segunda etapa consistió en dar a conocer a la Revista de Ingeniería fuera de su “casa editorial”, con el propósito de publicar no sólo a la comunidad uniandina sino a la comunidad local e incluso internacional. Se esperaba que la calidad de la revista atrajera investigadores sin necesidad de invitarlos. Así pues, gracias a sus conexiones fuera de la Universidad de los Andes, Alberto Sarria Molina logró publicar artículos de fuera del país y contar incluso con revisores externos[1]. Como política editorial y acercándose más a las publicaciones internacionales, en la edición No. 10 del año 1999, se publicaron por primera vez algunos artículos con resumen y palabras claves.

Entre los años 1994 y 2000 ―dado el contexto colombiano en el que poco se conocía de otras publicaciones de ciencia y tecnología similares, y puesto que no existían proyectos como Publindex de Colciencias― otro objetivo consistió en obtener retroalimentación del trabajo editorial y de la calidad de la revista, tanto de los lectores como de sus pares.

En este sentido, en el año 2002, se creó el Sistema Nacional de Indexación de Revistas Especializadas de Ciencia, Tecnología e Innovación - Publindex, adscrito a Colciencias, con el fin de establecer condiciones y requisitos para medir la calidad de publicaciones seriadas colombianas, indexarlas y homologarlas. LaRevista de Ingeniería logró ser indexada en este sistema, con el que se empezaba la cultura de la visibilidad de la ciencia y la tecnología en Colombia.

En el año 2004, con la jubilación de Alberto Sarria, tomó el papel de editor Antonio García Rozo, profesor titular del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Electrónica. García Rozo le solicitó a la Facultad de Ingeniería contar con un asistente que, en lo posible, perteneciera a la Facultad de Artes y Humanidades y que tuviera conocimientos de escritura y de edición. La entonces Decana de esa Facultad, Claudia Montilla, y la directora del Departamento de Literatura, María Luisa Ortega, buscaron un perfil que se acercara a los requerimientos de la revista y recomendaron la contratación de Juanita Aristizábal, egresada de este programa, como Coordinadora Editorial, quien estuvo vinculada hasta el 2005. Siguiendo con la política de mejorar la calidad editorial de la revista, a partir de ese año, fue vinculada la literata Paola Estrella, quien de su trabajo con la Revista de Ingeniería, culminó sus estudios de maestría. A partir de 2011, se cuenta con el trabajo de Laura Camacho, egresada también del programa de Literatura de Uniandes como “Asistente Editorial”.

En esta tercera etapa, la Revista de Ingeniería conservó las generalidades de las dos secciones principales que tuvo desde su origen (Investigación y Opinión), aunque cambiaron su nominación y su propósito. La Sección Técnica aún hoy incluye artículos originales e inéditos de investigación científica y tecnológica sobre diversos temas de ingeniería. El Dossier, creado al estilo de las revistas de ciencias sociales, se ideó como paquetes especializados, que trataran temas nacionales y regionales, con el propósito de darle a la publicación un perfil particular que la distinguiera de las otras revistas de ingeniería del país y de la región. Se instauró, además, una tercera sección llamadaMemoria, en la que se recuerdan hitos de la ingeniería que surgieron desde la Universidad de los Andes, no con el espíritu de hacer “historia”, sino de dejar constancia de algunos hechos en caso de que se necesite trabajarlos en el futuro.

Atendiendo los requerimientos internacionales de calidad de las publicaciones académicas de ciencia y tecnología, la Revista de Ingeniería ha variado tanto en su forma como en sus contenidos. Por esa razón, se creó el primer Comité Científico y se reforzó el Comité Editorial, con miembros no sólo de Uniandes, sino nacionales e internacionales, los cuales trabajan a la par con el Editor y el Editor Invitado (este último encargado de los contenidos de cada Dossier y que cambia entre una y otra edición) tanto en la formulación de política editorial, como la escogencia de temas, artículos que se publican, autores y evaluadores.

Esta vez, una de las primeras metas consistió en la formulación de política editorial para la recepción y la revisión de artículos: crear unas pautas permanentes y conseguir autores y evaluadores con ciertas características académicas que dieran cuenta de la calidad que deseaba alcanzar la Revista de Ingeniería”. Incluso, hoy día la revista cuenta ahora con una base de datos de evaluadores y demás colaboradores, con el fin de mejorar los procesos editoriales. Así mismo, la Revista de Ingeniería se ha puesto al día con temas legales como el cumplimiento de los derechos de autor, la firma de autorización de publicación, entre otros.

Otro de los retos ha consistido en dejar de ser una revista que publica principalmente a los profesores de la Universidad de los Andes, para llegar ser un órgano de difusión nacional e internacional, como ocurre actualmente; por tanto, se publican títulos, resúmenes y palabras claves tanto en inglés como español, y se publican artículos en cualquiera de estos dos idiomas.

En el 2004, se logró la reindexación de la revista en Publindex de Colciencias, pues este proceso no se había renovado tras la primera aceptación en el año 2000. Al cumplir con los requerimientos de calidad editorial y científica exigidos por ellos durante estos últimos años ―exogamia, tipo y el número de artículos requeridos, calidad de los evaluadores etc.―, la revista ha logrado ser clasificada en la Categoría A2. Así mismo, de cara frente a la necesidad de obtener visibilidad y reconocimiento, se ha logrado la indexación en bases e índices como SciELO, Redalyc, Latindex, Periódica, Actualidad Iberoamericana, Informe Académico de Gale Cengage Learning, Fuente Académica de EBSCO, Oceanet (Editorial Océano) y DOAJ.

Además de la publicación en papel —que cuenta con el ISSN 0121-4993 desde 1991—, el comité editorial de la Revista de Ingeniería decidió subir todos sus contenidos a la red desde el año 2000. Debido a los objetivos de visibilidad e internacionalización propuestos, se solicitó en el año 2007 el E-ISSN 2011-0049 de la revista. Desde el año 2005, la revista virtual cuenta con un sistema de suscripciones y de conteo visitas y de descarga de archivos (al día de hoy la revista tiene más de 600.000 visitas y cuenta con más de 1000 suscriptores). A partir del año 2010, la revista electrónica tiene dos versiones: español e inglés, a nivel de información básica de la revista, información para autores y títulos, resúmenes y palabras claves de los artículos.

Por otra parte, en el mes de octubre del año 2009, por invitación de la Revista de Ingeniería, se realizó una reunión con los representantes de once de las revistas que cubren el área de la ingeniería existentes en Colombia, con el propósito de reflexionar y compartir temas comunes al trabajo editorial. Como producto de este encuentro y tras el unánime interés de los participantes, se acordó crear la “Red Colombiana de Revistas de Ingeniería – RCRI”, un organismo conformado por más de 40 revistas cuyo propósito es fortalezca la integración, el desarrollo de mecanismos de cooperación y la búsqueda de la excelencia en la labor editorial. Uno de los objetivos puntuales de la RCRI es profesionalizar la labor del editor y de su equipo editorial. Las exigencias actuales a los editores no permiten que se trate únicamente del trabajo quijotesco de un profesor al que no se le brinde descarga académica y que trabaje solo y por un tiempo parcial. Debe tratarse de alguien que conozca el movimiento editorial nacional e internacional, que publique, que sepa y entienda de bibliometría y cienciometría, que este continuamente capacitándose y que, además, investigue y publique sus propios resultados de investigación en revistas pares a las que edita.

Tanto Toro como Sarria han seguido colaborando constantemente con la Revista de Ingeniería y no se han desligado en ningún momento de ella: siguen siendo evaluadores, recomiendan revisores y reciben consultas del equipo editorial. En concordancia con Alberto Sarria Molina y Antonio García Rozo, sobre el futuro de la publicación, la evolución de la Revista de Ingeniería es una buena mira para ver cómo ha crecido la Facultad de Ingeniería y cómo lo ha hecho la misma Universidad de los Andes: con el paso del tiempo han adquirido un nivel mucho más profesional, científico y académico. La revista ha ido creciendo en complejidad a medida que la Universidad de los Andes también lo ha hecho. El reto ahora es convertirla en una revista indexada en las bases de datos e índices como ISI y Scopus.


[1] El primer artículo internacional publicado fue “Power quality issues in South America: Present reality and future opportunities” en la edición 5, de Abril de 1995, pp. 10-15.



Facultad de Ingeniería - 2017

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